A finales del mes de octubre del pasado 2017, el presidente ruso, Vladimir Putin,  junto con la élite política Rusa en una reunión en Moscú tomaron la decisión de crear una criptomoneda soberana rusa llamada “cryptoruble” (cripto-rublo).

Según una publicación del medio de comunicación ruso AIF, una reunión privada entre Vladimir Putin y la élite política Rusa en el Capital Club de Moscú concluyó con la decisión de crear  una criptomoneda nacional denominada cripto-rublo. Los detalles del referido evento se deben a declaraciones del Ministro de Comunicaciones de Rusia, Nikolai Nikiforov.

El funcionario anteriormente nombrado afirmó que el cripto-rublo será desarrollado por el Estado ruso así como su oferta. También agregó que la criptomoneda no será minable y será la única criptomoneda legal en el país. Así mismo, indicó que podrá ser intercambiable por rublos comunes en cualquier momento. En relación a las regulaciones, comprenden hasta ahora un impuesto del 13% de la transacción si el titular es incapaz de explicar la procedencia de los cryptorubles y  también se aplicará a cualquier diferencia ganada entre el precio de la compra del token y el precio de venta. Por los momentos se desconoce información acerca de la tecnología sobre la cual se basará el cryptoruble.

Por otra parte el medio digital de criptomonedas Cointelegraph publicó que, la Asosiación Rusa de Criptomonedas y Blockchain (RACIB) anunció que, el cryptoruble será emitido a mediados del 2019. Según Arseniy Sheltsin, presidente de RACIB, los detalles del cryptoruble serán discutidos a mediados del 2018 y su oferta se realizará un año después. Por palabras del mismo presidente ruso, Vladimir Putin, en una conferencia estatal del 12 expresó lo siguiente sobre la referida criptomoneda: “Se sabe que no hay nada detrás de la criptomoneda, y no puede ser una reserva de valor, no tiene ningún valor material, y no está respaldado por nada …

Esta decisón tomada por el Kremlin responde a una necesidad por parte del gobierno ruso de evadir las sanciones económicas impuestas por los Estados Unidos. Así es reconocido por Nikiforov al referirse al cryptoruble como una “herramienta útil” para evadir las referidas sanciones, en palabras de él:  “Este instrumento nos conviene muy bien para actividades sensibles en nombre del Estado. Podemos liquidar cuentas con nuestras contrapartes en todo el mundo sin tener en cuenta las sanciones”.