La economía de Japón es bien conocida por ser unas de las potencias industriales a nivel global y también por ser unos de los países más desarrollados, y no obstante el 70% de las transacciones son en efectivo por evitar las regulaciones y porque se realizan de inmediato, y el país del oriente asiático presume el lanzamiento de esta moneda digital para erradicar de una vez por toda el efectivo.

En días anteriores el banco central de Japón anunció que está respaldando un esquema que podría ver al país dependiente del efectivo moverse hacia una moneda digital construida sobre la tecnología Blockchain catalogada con el nombre de J-Coin.

Esta moneda digital tendrá su propia plataforma de pagos electrónicos “nipon”, que a su vez servirá para competir contra compañías como Apple y la China Alibaba, que agarraron un alto revuelo en el mercado Japonés.

J-Coin, está siendo desarrollada por un grupo de bancos japoneses con la jurisdicción de los reguladores financieros. De acuerdo con un reporte de The Financial Times, se pretende lanzar a tiempo para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 como una forma de racionalizar el sistema financiero del país, mediante una asociación de bancos de origen japonés que está liderado por las firmas Mizuho Financial Group y Japan Post Bank.

La idea principal está más que clara, se basaría en reducir el uso del dinero en efectivo en Japón, dado que a pesar de su desarrollo tecnológico y apropiación de las nuevas herramientas digitales el 70% de la población sigue usando medios físicos. En comparación con otros países con una misma proporcionalidad a nivel de desarrollo, sus tasas siguen siendo muchos menores a esta, por ejemplo en mercados de Europa y en Estados Unidos el uso de efectivo no pasa de una cifra del 35% aproximadamente.

Con este nuevo sistema de pago, según las estimaciones presentadas por embajadores de bancos Japoneses de lo que pudiera resolver este implemento, se dice que el gobierno le generaría ahorros aproximadamente de 10.000 millones de yenes a la economía de Japón por reducir el uso de efectivo.

Entidades internacionales coinciden con la idea de que esta nueva moneda digital seria efectiva la conversión de yenes a J-Coin, es decir, a base de uno a uno. Y se espera que los bancos y empresas a nivel global que acepten este nuevo medio de pago serán atribuidos y les traerá beneficios en condición mutua con el país asiático.

El objetivo de J-Coin es que trabajaría junto al yen japonés, es decir, se intercambiaría a una tasa paralela, y se ofrecería como un servicio gratuito para facilitar las diferentes tareas de la vida cotidiana de las personas de ese país, entre ellas, realizar pagos y también transferir dinero usando teléfonos inteligentes. A cambio, los bancos que la operan obtendrían datos detallados sobre cómo la gente lo usa.